sábado, 23 de octubre de 2010

LOS 10 MANDAMIENTOS INFORMATICOS

1.Cuidaras la seguridad del sistema Operativo
2.Aplicaras regularmente las actualizaciones de seguridad.
3.Emplearas chequeadores de integridad, antivirus y antispyware.
4.Encriptarás la información sensible.
5.Usarás sólo modos seguros de acceder al e-mail.
6.Utilizarás únicamente navegadores seguros para acceder a la web.
7.No abrirás enlaces ni archivos sospechosos.
8.Ingresarás datos críticos, sólo en sitios seguros.
9.Si debes correr riesgos, usarás sandboxing.
10.Te mantendrás informado sobre nuevas maneras de vulnerar tu seguridad.

viernes, 15 de octubre de 2010

Lassy Club Mensajes de Texto

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domingo, 10 de octubre de 2010

vivir en la campanera

by lapgina.com.sv
Vivir en La Campanera

Tiene más población que la mitad de los municipios salvadoreños y apenas una escuela donde se enseña hasta octavo grado. Terminado el octavo grado, los jóvenes -pandilleros o no pandilleros- dejan de estudiar o se juegan la vida y van afuera, donde la muerte les sigue como sombra solo por el hecho de vivir en La Campa.



Hay quien cree que los asesinados sienten. El alma, dicen, se aferra al cuerpo hasta que lo entierran, y en esas horas hasta la sepultura, la presencia cercana de amigos y familiares sirve para que Lucifer no se lleve el espíritu. Solo funciona si no ha transcurrido mucho tiempo. Si el cadáver estuvo pudriéndose varios días en una zanja o un cafetal, el demonio ya hizo lo suyo, y en el velorio no hay nada que resguardar. Pero esos casos son los menos. Lo habitual es que alma y cuerpo estén juntos dentro del ataúd. Por eso a veces los sobresaltos. Dicen que el asesinado siente cuando el asesino está en el velorio, y su cuerpo sangra por algún orificio –nariz, orejas, boca– un líquido a veces rojo, a veces amarillento.

La joven Marta es de las que cree. Lo escuchó desde siempre en su hogar, y lo vivió cuando le asesinaron a un pretendiente llamado Édgar. Lo mataron un día después de haberle negado un beso. Marta no fue al velorio, pero sí al entierro. Antes de sepultarlo, abrieron la caja, y cuando se asomó, vio cómo Édgar le agradeció su presencia relajando su ceño fruncido y esbozando una leve sonrisa. Ese asesinato transformó en verdad inamovible lo que hasta entonces era nomás creencia. Hubo antes y después más muerte en la vida de Marta, pero fue aquella tarde cuando se convenció de que los asesinados sienten.

Y triste pero convencida regresó a su pequeña casa, en el reparto La Campanera.
Aquí se rodó La vida loca, el documental sobre pandilleros que le costó la vida a su director, Christian Poveda. Es cierto que el reparto La Campanera tenía mala prensa desde antes y que su elección no fue casual, pero el estreno de la película –y el efecto amplificador del asesinato– resultó como echar sal sobre una llaga. La Campanera está hoy asociada a las maras como Roswell a los ovnis o Cannes al cine. En el imaginario colectivo decir La Campanera es decir violencia. Sin matices. Y esto ocurre en El Salvador, un país del que el Departamento de Estado gringo dice que tiene una de las tasas de homicidios más elevadas del mundo, un país sobre el que el gobierno español aconseja no subirse a los buses. Seguramente haya ciudades finlandesas, australianas o argentinas que tengan barrios con aura de conflictivos, siempre los hay, pero La Campanera tiene esa etiqueta en El Salvador. No pocos salvadoreños cuestionaron mi cordura al saber de mis visitas para escribir este relato.

Con unos 250 mil habitantes, Soyapango es la tercera ciudad más poblada del país. Está anexada a la capital, San Salvador, al punto que cuesta saber cuándo se sale de una y se ingresa en la otra. En la zona norte del municipio está el cantón El Limón, y dentro de ese cantón, La Campanera. Es una colonia joven, que aún no cumple los 20 años, y que casi desde su fundación tuvo presencia de la pandilla Barrio 18. En La Campanera vivió Ernesto Mojica Lechuga, "el Viejo Lin", al que la Policía llegó a considerar como el dieciochero que llevaba la palabra para todo el país.

sábado, 9 de octubre de 2010

Los tres pecados ocultos del presidente Funes y su camarilla.

Muchos salvadoreños que votaron en las elecciones del 2009 por el FMLN, partido que llevaba como candidato a la presidencia al ex-periodista Mauricio Funes, a estas alturas se sienten ya defraudados por el actual presidente. De manera molesta, dicen : “ESTE ES UN GOBIERNO DE IZQUIERDA, PERO AL SERVICIO DE LA DERECHA!”

La verdad es que el presidente Funes ha demostrado que su gobierno está al servicio del gobierno de los Estados Unidos y de los poderosos de El Salvador, y por esa razón, en las últimas semanas y en sus constantes viajes al norte, regresó a los Estados Unidos para reunirse con la pro-cónsul Hillary Clinton.

Esa reunión que tuvo el presidente Funes, para muchos analistas fue una manera de mostrar lealtad al imperio. Esa reunión se interpretó tambien como una ocasión donde el presidente recibió instrucciones de parte del presidente Obama, antes de que Funes viajara a la República de Cuba. A lo mejor, Funes le llevó un mensaje al presidente Raúl Castro, así como hizo cuando habló con Obama e inició la promoción de pedir a la comunidad internacional que el presidente Lobo fuera aceptado en la OEA, sin tomar en cuenta que ese gobierno en Honduras es y seguirá siendo producto del un golpe militar. contra un gobierno democratica y legalmente constituido. Tal como lo señalan, fue una operación encubierta de la CIA. Realmente, como periodista, no sé para dónde diablos va el presidente Funes.